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Encontros Literários no Novo Nicho pra Santa

Encontros Literários no Novo Nicho pra Santa, na Casa Lygia Bojunga, Santa Teresa, Rio de Janeiro.
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domingo, 18 de setembro de 2011

Cuentos Infantiles Brasileños

foto: arquivo pessoal, Salón Dorado, Museu de Arte Costarricence, San José, Costa Rica, 2011


  Cuentos Infantiles Brasileños
                                             por Ninfa Parreiras
Con hondo contentamiento estamos acá en ese Salón Dorado, en San José de Costa Rica, que acoge nuestras palabras y sueños de promover la literatura infantil de Brasil. 
Heredada del folclor, de la oralidad de los pueblos, de la necesidad del entretenimiento, la literatura nos trae alegrías, dolores, puntos de interrogación. Nos trae el silencio, lo no dicho. Nos trae sentido a la vida.
Muy buenas noches, señoras y señores.
La literatura es hecha de la ficción y de la fantasía que nos trasladan de la realidad a la imaginación. Somos seres de afectos. La palabra, el imagen, hacen pensar en las incertidumbres, en las dudas, en los éxitos, en la soledad.
Qué hacer con los dramas de la realidad si no hubiese esa magia de la literatura?
Casi nada de lo que está escrito en los cuentos es racional. Al acercarnos al campo literario, hacemos aflorar la subjetividad, lo inexplicable de la vida, de nuestra existencia tan misteriosa. Y los cuentos para niños que llegan ahora en esta coletánea que organizamos nos llevan a la risa, a las lágrimas, a la seguridad de que la literatura no tiene edad: es para niños y para adultos. Tampoco tiene fecha de vencimiento. Hablamos de lo que hay de más universal en la literatura: ella es para todos ustedes. 
Pasamos ahora a la lectura del mensaje del libro infantil, de Ana Maria Machado, ganadora del premio Hans Christian Andersen en el año 2000.
Muchas décadas se pasaron hasta que la literatura infantil llegase al sitio en que se encuentra hoy: autores vencedores de premios internacionales, obras traducidas en decenas de países, una larga edición de más de mil títulos al año.
Y para alegría nuestra los libros y las historias vuelan, son libres como una gran red de intercambios y de ilusiones.

Libros: el mundo en una red encantada

                            Ana Maria Machado 

Yo estaba pequeña, no sé qué edad tenía.
Sólo sé que tenía altura suficiente para poder quedarme de pie frente al escritorio de mi padre, apoyar en él los brazos y, sobre ellos, la barbilla. Muy grande, ante mis ojos, había una estatua de bronce: un caballero delgado con una lanza en la mano, montado en un caballo esquelético, seguido por un burrito donde iba encaramado un tipo gordito sosteniendo un sombrero en la punta del brazo extendido, como si saludara a alguien.
Para responder a mi pregunta, mi padre me los presentó a los dos:
– Don Quijote y Sancho Panza.
Quise saber quiénes eran, dónde vivían. Aprendí que eran españoles y vivían hace siglos en una casa encantada: un libro. De inmediato, mi padre interrumpió lo que estaba haciendo, caminó hasta la repisa, tomó un librote y empezó a mostrarme las figuras y a contar la historia de aquellos dos. En una de las ilustraciones, Don Quijote estaba rodeado de libros.
– Y dentro de esos, ¿quién vive?– quise saber.
Por la respuesta, empecé a darme cuenta de que había libros de todo tipo y dentro de ellos vivía el infinito. A partir de ahí, por las manos de mis padres, fui conociendo a algunos de ellos, como Robinson Crusoe en su isla, Gulliver en Lilliput, Robin Hood en su bosque. Y descubrí que las hadas, princesas, gigantes y genios, reyes y brujas, los tres cerditos y los siete enanos, el patito feo y el lobo feroz, todos ellos viejos conocidos míos de las historias que oía, también vivían en libros.
Más tarde, cuando aprendí a leer, la que se fue a vivir a los libros fui yo. Conocí a los personajes de cuentos populares de todo el mundo, en colecciones que me hicieron recorrer desde China hasta Irlanda, desde Rusia hasta Grecia. Me metí de tal forma en los libros de Monteiro Lobato, que puedo decir que me mudé durante un tiempo a la finca del “Picapau Amarelo”. Yo vivía allá. Era un territorio libre y sin fronteras. Con la misma facilidad pude vivir en el Mississippi con Tom y Huck, cabalgué por los bosques de Francia con D'Artagnan, me perdí en el mercado de Bagdad con Aladino, volé a la Tierra de Nunca Jamás con Peter Pan, sobrevolé Suecia montada en un ganso con Nils, me metí en la cueva de un conejo con Alicia, me tragó una ballena con Pinocho, perseguí a Moby Dick con el capitán Ahab, navegué por los mares con el Capitán Blood, busqué tesoros con Long John Silver, le di la vuelta al mundo con Phileas Fogg, me quedé mucho tiempo en China con Marco Polo, viví en África con Tarzán, en lo alto de las montañas con Heidi y en una casita en el campo con la familia Ingall, fui una niña de la calle en Londres con Oliver Twist y en París con Cosette y los miserables, me escapé de un incendio con Jane Eyre, fui a la escuela de Cuore con Enrico y Garrone, seguí a un hombre santo en la India con Kim, soñé en ser escritora con mi querida Jo Marsh, formé parte del grupo de los Capitanes de Arena con Pedro Bala por las laderas de Bahía... y a partir de ahí fui leyendo cada vez más libros de gente grande.
Muchísimas gracias por la presencia de cada uno de ustedes.
Gracias a la Embajada del Brasil por invertir en proyectos culturales acá en Costa Rica. En especial nuestra gratitud al Embajador, señor Tadeu Valadares, por su sensbilidad hacia la literatura y la confianza en nuestro trabajo.
Gracias a Gloria Valladares Grangeiro por haber compartido en ese trabajo hecho por muchas manos.
Nuestros cordiales agradecimientos al señor Consejero Jorge Sá Earp, a la señora Rocío Portocarrero, a la traductora Jenny Valverde Chávez, a la ilustradora Marianela Solano Jiménez, al señor Alfonso Chase-Brenes por el prólogo y al señor Habib Succar, por la gráfica.
Y un agradecimiento último a los 26 autores que cedieron los derechos de publicación de los cuentos y a André Neves, el artista que realizó el proyecto gráfico, el designer de la obra.
Buenas noches; y disfruten de los cuentos.




terça-feira, 13 de setembro de 2011

Algumas palavras, alguns livros 11

O vermelho amargo
Bartolomeu Campos de Queirós
São Paulo: Cosac Naify, 2011


Seria o vermelho uma metáfora do nascimento? Da morte? Marca de sangue, de dor, de nascimento, de ruptura... E o que seria o corte de cada fatia de tomate? A afirmação da perda da mãe? Perder a mãe é se dar conta de que não há mais a vida embrionária, não há mais um cordão que une filho e mãe. Nem há mais o laço entre eles, depositário de cuidados, de acolhimentos, de trocas, de mágoas, de faltas.

Em sua nova obra destinada aos adultos e aos adolescentes, Bartolomeu mostra sua prosa feita de poesia, carregada de lirismos, de metáforas, de duplos sentidos, de não ditos, de silêncios. Há uma comunicação possível, entre o narrador (autor) e o outro (a mãe, um ente da família ou o leitor). Uma fala feita de olhares, suspiros, gostos, cheiros, sinais, expressões. A primeira fala que um bebê aprende: a linguagem silenciada, marcada por toques e expressões sensitivas.

O vermelho amargo, com a primeira edição já esgotada, depois de 3 meses do lançamento, nos leva ao mundo das relações, da criação de si e do outro. Criamos-nos a partir do olhar de um outro? Como nos sentimos autores do que fazemos? Entre a mãe e a madrasta, entre a prosa e a poesia, entre a palavra e o silêncio, entre o sonho e a realidade: a literatura de Bartolomeu. Essa invenção que nos leva por caminhos estranhos, mas também conhecidos, essa invenção de memórias e de esquecimentos. O que seria de nós sem a existência da literatura que nos coloca a viajar pelas palavras e entrelinhas do texto?
                                      Ninfa Parreiras


Caixa de desejos
Ana Cristina Melo
Rio de Janeiro: Vermelho Marinho, 2010
Obra de estreia da autora carioca Ana Cristina Melo, Caixa de desejos abre um mundo de sonhos, de fantasias, de ideias, de pensamentos, de aventuras.

O diálogo entre a adolescência (representada por Marília) e a maturidade (representada pela avó) toma conta desta narrativa dirigida aos jovens. Após a morte da avó e a chegada de uma irmã, a protagonista se vê às voltas com a elaboração de perdas, de mudanças na sua vida. Ela fica em contato com o diferente, o desconhecido. Marília não se intimida em abrir novos caminhos e em descobrir o que há de novo (a reinvenção da vida) no antigo (a caixa da avó).

No jogo entre duplos (neta e avó), passado e presente, lembranças e recriações, a novela se desenrola com uma linguagem fluente, entre tantas outras histórias que são costuradas.
Ver uma leitora passar a escritora, como o que acontece com Ana Cristina Melo, traz uma relação satisfatória e de boa costura. Do site Sobrecapa (http://sobrecapa.wordpress.com), aos blogs Canastra de Contos (http://canastradecontos.blogspot.com) e Ficção de Gaveta (http://ficcaodegaveta.blogspot.com), às obras para a adolescência (Caixa de desejos e De volta à caixa de desejos), Ana Cristina nos confirma que a palavra é matéria de cerzidura, de arremate para outras leituras e construções.
                     Ninfa Parreiras


Pinóquio
Lecticia Dansa (adaptação)
Ilustrações Salmo Dansa
São Paulo: Larousse do Brasil, 2010

Parceria já conhecida de obras anteriores, Lecticia (texto) e Salmo (ilustração) trabalham aqui com a consagrada história do boneco de Gepeto, criada em 1883. Diversas adaptações, traduções e montagens artísticas (filme, teatro, musical, canção) foram feitas ao longo desse mais de um século de Pinóquio. Aqui a adaptação do texto para o português vem apresentada em estrofes de quatro versos. São treze capítulos, mais textos informativos sobre Pinóquio e Carlo Collodi. As palavras jogam com situações da história e conservam musicalidade e graça.


Salmo opta pelas imagens cravadas em madeira, a exemplo de como foi feito o boneco. Isso dá um novo sentido à história, como uma releitura, num diálogo entre palavras e imagens. O tirar vida da madeira associa-se ao dar vida ao boneco, que deseja ser gente. Como o desejo é a mola propulsora das relações, das invenções, do amor, Salmo nos prova que inventar e recriar são atravessados pela necessidade de sonhar, pela possibilidade de dar sentido a algo morto, inerte. A madeira é transformada em objeto e arte, em deleite. E as palavras e os afetos são transformados em literatura, uma expressão de arte da palavra.


A obra está publicada em edição caprichada: capa dura, papel couche em fundo de madeira. A brincadeira, presente na confecção do boneco e o engenho do artesão são transportados para a obra de Lecticia e Salmo. Foram preservados os aspectos que caracterizam esta história clássica da literatura infantil: a criação como possibilidade de reinvenção do real; a metamorfose (madeira em boneco e boneco em gente) como possibilidade de mudanças.
               Ninfa Parreiras

O Brasil contado às crianças: Viriato Corrêa e a literatura escolar brasileira (1934-1961)
Ricardo Oriá
São Paulo: AnnaBlume, 2011

As obras dedicadas ao estudo da literatura infantil e juvenil constituem-se, cada vez mais, como um instrumento importante para os professores e estudiosos da literatura. Como entender o que é a literatura infantil? Como se deu a entrada da literatura infantil na escola, por meio das adoções e do aproveitamento pedagógico? Se considerarmos o nascimento da literatura infantil na década de 20 do século passado, com a criação de Monteiro Lobato, as produções dos anos seguintes teriam seguido as inovações de Lobato?


Em O Brasil contado às crianças: Viriato Corrêa e a literatura escolar brasileira (1934-1961), resultado dos estudos de doutorado de Ricardo Oriá, tomamos contato com quase três décadas de literatura escolar brasileira. Dividida em três partes, a obra aborda: a literatura escolar brasileira, em especial, o livro História do Brasil para crianças, do autor Viriato Correia. Em um segundo momento, o autor se detém na relação entre Viriato e a Companhia Editora Nacional, além de um olhar sobre o ilustrador Belmonte e a materialidade do livro didático. Na última parte, é discutida a recepção de História do Brasil para crianças junto ao público infantil e a adoção do mesmo como livro escolar.


Mais do que um registro histórico da utilização de livros pela escola, a obra traz uma reflexão sobre a educação escolar, o sentimento nacionalista, o patriotismo, a transmissão da cultura brasileira e a concepção de literatura para crianças. Imperdível para educadores, especialistas e aqueles interessados em literatura e educação.
                                   Ninfa Parreiras